El IEO presenta una iniciativa de investigación para la recuperación del Mar Menor mediante el empleo de ostras, Ostrea edulis

El 4 de noviembre de 2020 se ha presentado en la Tercera Conferencia del consorcio europeo NORA (The Native Oyster Restoration Alliance) la iniciativa de investigación OstraMM, promovida por el Centro Oceanográfico de Murcia (IEO) para valorar una actuación de biorremediación en el Mar Menor a través del potencial filtrador de las ostras planas, Ostrea edulis.

La propuesta OstraMM es una iniciativa de investigación promovida por un grupo de científicos pertenecientes a diferentes instituciones de investigación bajo la coordinación del IEO. Incluye a investigadores de las Universidades del País Vasco (UPV-EHU), de Vigo (UVi), de Santiago de Compostela (USC), Universidad de Dalhouise, Halifax (Canadá), Instituto de Ciencias Marinas (ICM-CSIC), Centro de Investigaciones Marinas de la Xunta de Galicia (CIMA-Xunta). La iniciativa está liderada por el CO de Murcia e intervienen también los CO de Baleares, Málaga, Madrid y Canarias.

El consorcio NORA agrupa a los principales grupos de investigación europeos de protección y restauración ecológica de las poblaciones de la ostra nativa europea, la ostra plana. NORA es una plataforma de comunicación, intercambio de conocimiento y colaboración entre científicos dedicados a la restauración responsable acorde a los principios de bioseguridad y sostenibilidad.

Ejemplar de Ostrea edulis del Mar Menor (Foto: Javier Giménez)

Los ecosistemas acuáticos están degenerando a nivel mundial a medida que avanza el desarrollo humano en las áreas litorales. Al igual que el Mar Menor, muchas lagunas costeras sufren de un exceso de materia orgánica (eutrofización) generada por la población circundante; dicha eutrofización disminuye la calidad del agua y conlleva una degeneración ambiental con importantes consecuencias económicas y ecológicas. Aunque la fuente que causa esta degeneración es bien conocida, el desarrollo costero es necesario para la economía y sostenibilidad de la población siendo prácticamente imposible volver al estado natural de los ecosistemas de decenas de años atrás. El Mar Menor está sometido, desde hace décadas, a una intensa actividad humana como el desarrollo del turismo y de una agricultura intensiva. Como consecuencia de esta presión, desde 2015, se han sucedido diferentes episodios de proliferación masiva de fitoplancton (afloramientos o blooms) que supusieron la regresión generalizada de la vegetación de la laguna. El episodio más dramático se vivió en otoño de 2019 cuando se produjo un episodio de anoxia generalizado en toda la laguna que supuso la muerte de los organismos a partir de los 3-4 m de profundidad. La descomposición de las praderas de fanerógamas y macroalgas, junto con el exceso de nutrientes y de materia orgánica acumulados durante décadas en los sedimentos de la laguna, contribuyen al mantenimiento de los niveles de nutrientes en la columna de agua con los que alimentar los afloramientos fitoplanctónicos, a pesar de que se llegara a eliminar completamente el aporte de nutrientes desde tierra. Por tanto, para gestionar la crisis de eutrofización y de desestabilización del ecosistema del Mar Menor, se necesitan planes de gestión y de actuación, no sólo desde tierra sino también en los mismos ecosistemas costeros.

Diagrama de la biorremediación con bivalvos donde se representa la disminución de fitoplancton por parte de los bivalvos debido a su filtración natural (Galimany & Albentosa, 2020)

Una de las medidas que está tomando cada vez más fuerza para paliar la eutrofización costera es el uso de organismos que contribuyan a disminuir el exceso de materia orgánica, como por ejemplo los bivalvos. Los bivalvos son invertebrados filtradores que circulan el agua por sus branquias y atrapan la materia orgánica suspendida en ella, en su mayoría fitoplancton. Su elevada capacidad de filtración regula la abundancia de fitoplancton en zonas someras y reduce su densidad, disminuyendo también la turbidez del agua y favoreciendo así la penetración de la luz. Por ello los bivalvos se han usado como solución natural para extraer partículas de la columna de agua, un proceso conocido como biorremediación (bioextracción), donde los nutrientes en exceso son incorporados por los bivalvos, que los utilizan en su crecimiento. Por último, la extracción de los bivalvos conlleva la extracción de esos nutrientes del sistema. Dependiendo de la calidad del agua (ausencia de contaminantes) esta actividad puede generar un beneficio económico si la especie bioextractora es una especie de interés comercial.

Semilla de Ostrea edulis del Mar Menor obtenida mediante captación natural (Foto: Marina Albentosa)

La biorremediación con bivalvos forma parte de las soluciones basadas en la naturaleza (NbS), que son acciones, inspiradas y respaldadas por la naturaleza, y dirigidas a proteger, gestionar y restaurar de manera sostenible ecosistemas impactados por la acción del hombre. Se trata de hacer frente a los retos de la sociedad de forma efectiva y adaptable, con el doble objetivo de favorecer el bienestar humano proporcionando beneficios ambientales, sociales y económicos, y proteger e incrementar la biodiversidad de los ecosistemas lo que ayuda a aumentar su resilencia.

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