¿Se puede usar el fuego con objetivos ecológicos? Primera experiencia científica en el Parque Nacional de Doñana

El grupo de Incendios Forestales del Centro de Investigación Forestal (INIA) ha participado en la primera experiencia científico-técnica usando fuego real en el interior del Parque Nacional de Doñana.

Quema prescrita en P.N. Doñana proyecto CILIFO. Foto: Cayetano Espigares @cayetanoespigar

El fuego es un elemento natural de nuestros ecosistemas y la gran mayoría de ellos presentan adaptaciones en mayor o menor medida a esta perturbación. El incendio forestal es un fuego en general “no deseado” puesto que suele presentar consecuencias que suponen un aumento de la vulnerabilidad de los sistemas socioecológicos de las áreas forestales. Sin embargo hay también un “fuego bueno” y es aquel que es compatible con la ecología del área a proteger o gestionar, aquel que es compatible con la resistencia y resiliencia de esas comunidades de animales y plantas ¿Se podría entonces recuperar el fuego en muchas áreas protegidas en las que se ha eliminado esta perturbación natural del ecosistema por las políticas que tenemos actualmente con potentes dispositivos de extinción que apagan todos los incendios? Es una de las preguntas que se pretende responder en el proyecto de Cooperación Transfronteriza CILIFO (Centro Ibérico de Lucha contra Incendios Forestales) perteneciente al programa INTERREG POCTEP y en el que participan organismos de gestión e investigación de España y Portugal entre los que se encuentra el INIA y el CSIC (Estación Biológica de Doñana).

La quema prescrita o fuego técnico es una técnica forestal definida como la aplicación controlada del fuego bajo condiciones especificadas por los parámetros ambientales en un área determinada, fijando de esta manera la fecha, intensidad del fuego y cantidad de combustible forestal a eliminar para atender a los objetivos propuestos. El rigor científico-técnico de la quema prescrita es lo que la diferencia de la quema controlada. Es algo así como una “receta” médica, en este caso “prescrita” por un ingeniero forestal para mejorar la salud de un ecosistema mediante el uso del fuego.

En esta ocasión se ha usado el fuego técnico con un objetivo de gestión ecológica de mejora del hábitat del conejo, como dieta principal del lince ibérico y el águila imperial. No somos realmente pioneros en usar el fuego en Doñana. Hace más de 20 años se hicieron experiencias de este tipo mediante quemas controladas (sin prescripción) comparando sus efectos con los desbroces y gradeos y que las diferentes políticas de exclusión de fuego dejaron en el olvido. Esta quema, con un objetivo de gestión, nos ha permitido sin embargo monitorizar de forma científica unas parcelas diseñadas y ejecutadas mediante una minuciosa prescripción científica y técnica. El miércoles 28 de octubre de 2020 se realizó la primera quema prescrita experimental con objetivos de gestión monitorizada de forma científica en la historia del Parque Nacional de Doñana. Ese día se ejecutaron dos quemas de una hectárea (aproximadamente un campo de fútbol) y al día siguiente se ejecutó otra quema  de la misma superficie que se monitorizó mediante uso de dron (foto de portada). Esta última quema contó con la presencia de Isabel Redondo, la Directora Conservadora del Espacio Natural de Doñana, que consideramos de vital importancia para avalar los objetivos de gestión para la conservación en este emblemático espacio protegido.

Ejecución de la primera quema el día 28 de octubre. Foto: Laboratorio de incendios forestales INIA

¿Qué vamos a estudiar en estas quemas? En esta línea trabajamos coordinadamente el plan INFOCA y la Agencia de Agua y Medio Ambiente de Andalucía (AMAYA, Junta de Andalucía), CSIC (@ebdonana) e INIA (@INIA_es). El equipo del laboratorio de incendios forestales del INIA somos especialistas en combustibles y régimen térmico durante las quemas. En esta ocasión hemos monitorizado las  temperaturas en la vegetación y el suelo así como los consumos de combustible y recuperación del mismo. Para el análisis de los efectos en el suelo hemos contado con dos colaboradores. Sergio Prats, investigador de la Universidad de Aveiro y especialista en efectos del fuego en el suelo y erosión post-incendio. Nos va a apoyar en el análisis de los cambios en los parámetros fisico-químicos tras la quema, así como potenciales efectos erosivos. Por otro lado y en el contexto del proyecto del Plan Nacional VIS4FIRE parte de nuestro equipo INIA se desplazó a las parcelas experimentales junto con el investigador colaborador de dicho proyecto Pablo Martín Pinto, de la Universidad de Valladolid. Como especialista en hongos y bioma del suelo va a estudiar los potenciales cambios en las comunidades de hongos en general y micorrizas en particular.

Un equipo multidisciplinar más necesario que nunca y una colaboración gestión e investigación imprescindible para avanzar en la aplicaciones ecológicas del uso del fuego prescrito. Un hito que esperemos rompa barreras y anime a otros directores de parques nacionales a solicitar estas actuaciones.

Más detalles de la experiencia en FuegoLab.

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